A propósito de la muerte de Robin Williams, muchos recordaremos las películas emblemáticas como “Mrs. Doubtfire” (1993) o “Patch Adams” (1998), en las que destacaron sus habilidades histriónicas y cómicas para luego pasar a papeles más profundos y serios. Sin embargo, uno de sus trabajos por los que creo que debería recordarse a este actor es por la serie “Mork & Mindy” (1978), una comedia no exenta de interesantes reflexiones.

Hacer ciencia ficción con la tecnología actual es muy fácil, por eso es que la forma termina ganándole al contenido. En épocas pasadas una historia de ciencia ficción debía forzosamente ser original, creativa y con un buen tema a desarrollar, ya que los recursos eran limitados. Como ejemplos tenemos a “Doctor Who”, “Perdidos en el espacio”, o “El planeta de los simios”. “Mork & Mindy” era una historia sencilla sobre un extraterrestre, interpretado por un jovencísimo Robin Williams, que se esforzaba por entender las costumbres de los terrestres. En la serie poco importaba el realismo de la nave de Mork, los adelantos tecnológicos de su planeta, o lo que pasaba fuera de la tierra. El tema era la complicada naturaleza humana vista desde afuera, desde alguien que no comparte nuestras costumbres. Como un Alf filosófico, Mork llegó a la tierra y fue acogido por Mindy, pero en lugar de hacer payasadas e intentar comerse al gato, Mork debía esforzarse por aprender sobre la tierra y enviarle reportes a su jefe Orson. Cada episodio terminaba con estos reportes y reflexiones finales sobre lo aprendido.

Uno de los episodios que más me marcó de esta serie (no la vi entera, sólo algunos capítulos) fue uno en el que la reflexión final (o pregunta) de Mork a Orson fue: “¿Por qué los seres humanos van a psicólogos?”, y Orson responde: “Porque se sienten solos”. Mork respondió: “¿Cómo pueden sentirse solos, si son tantos y se ven a diario? ¿Cómo es posible que aún así sientan la necesidad de ir a un lugar a conversar con alguien?” No decía eso exactamente y con esas palabras, pero era la esencia y, en verdad, para una serie de finales de los setenta y principios de los ochenta, tocar temas como ése era algo sumamente radical.

“Mork & Mindy” es una serie a la que vale la pena echar un vistazo, para quien esté interesado en revisar los inicios de la carrera de Robin Williams como actor. Probablemente, este trabajo suyo fue la piedra angular de sus otros papeles, sustentados en la idea de que la comedia y la profundidad no son para nada irreconciliables, y que la primera no necesariamente debe estar amarrada a lo grotesco, absurdo y sobreactuado.

Por © Felipe Tapia, convencido de que la nostalgia ya no es lo que era antes