11 am en el Hotel Unique de Sao Paulo, en Brasil. La prensa acreditada se prepara para continuar la agenda que Netflix ha preparado para dar a conocer su serie original “Orange Is The New Black”, creada por Jenji Kohan (“Weeds”). Los actores Danielle Brooks y Jason Biggs, quienes viajaron desde Estados Unidos exclusivamente para este encuentro, esperan en uno de los salones contiguos. Ambos encarnan personajes que representan los mundos opuestos de la historia, basada en las memorias de la escritora Piper Kerman, quien debió pasar un año y medio en prisión por lavado de dinero.

Jason y Danielle también vienen de mundos aparentemente opuestos. Ella es una joven y novel actriz de 23 años, oriunda de Carolina del Sur, graduada en Julliard, pero sin mayor experiencia en televisión o el cine. Biggs, por su parte, es un rostro familiar, quien a sus 35 años mantiene una envidiable carrera tanto en cine como en televisión. En 1999, su personaje de Jim Levenstein literalmente lo catapultó al estrellato en la ahora clásica comedia adolescente “American Pie”, película que se transformó en una exitosa franquicia del cine estadounidense.

Taystee y Larry, cada uno en su prisión

En el trailer “Life” de la serie, vemos a Biggs interpretando a Larry Bloom, el prometido de Piper, compartiendo junto a ella la intimidad de una ducha. Segundos después, Piper contrapone la felicidad de ese momento con la ducha en la cárcel, en donde es interrumpida por Tasha “Taystee” Jefferson, una de las tantas reclusas en la prisión federal de Litchfield.

Pero lejos de mostrar un acto violento, la escena refleja el tono del personaje de Danielle Brooks. A medida que la historia avanza, el expresivo personaje pasa a ser una representación del lado amable del infierno de Piper. Es amistosa, mal hablada, pero sociable y trabaja en la biblioteca de la prisión. En cada episodio, a la uniformidad del personaje se le van agregando capas hasta otorgarle una dimensión más compleja, al punto de representar en ella los efectos de la institucionalización.

Por su parte la realidad de Larry Bloom da un giro en 180 grados cuando su prometida Piper debe ingresar a prisión. Desde ese instante el lleva la representación del mundo externo, de lo que significa mantener una relación quebrada por la distancia y la transformación de una vida “normal” en una verdadera cárcel personal, interna, basada en el egoísmo y la incomunicación.

Biggs buscaba proyectos diferentes y desafiantes tras largos años haciendo un tipo de comedia más evidente. Con papeles dramáticos algo esporádicos, supo del proyecto de Jenji Kohan y de su asociación con Netflix lo que fue clave. “Esas dos cosas de inmediato me dejaron muy entusiasmado. Leí el guión, lo que me dejó más entusiasmado e hice una audición para Jenji”, explica.

En el caso e Danielle, la escena de la audición fue de hecho la escena de las duchas. “Me recogí el cabello, me saqué el maquillaje, hice mi asunto y obtuve el trabajo y fue como ganar el cupón dorado de ‘Charlie de la fábrica de chocolates’. Fue algo así como ganar la lotería”, recuerda mientras le brillan los ojos.

Sin ánimo de generar spoilers, es preciso señalar que las sorprendentes decisiones de Taystee durante la serie son producto de su institucionalización. La opinión de Brooks parece necesaria.

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Danielle, ¿Estás conforme con las decisiones de tu personaje? No quiero dar spoilers, porque tu personaje sale y luego…

Pero antes de que me responda, Jason Biggs se espanta y salta como una caja de sorpresa:

—“¡Espera! ¡Qué ella ¿qué?! “— exclama incrédulo.

Obviamente bromea. Lo sé, no sólo porque su personalidad bromista lo hace sonreír tratando de hacerse el serio, sino porque la posibilidad que ofrece Netflix de ver linealmente la serie de principio a fin traspasa el concepto de spoiler a otro nivel. Además ¡el actuó en la serie y leyó el guión!

Así que re-pregunto.

Danielle, ¿Qué opinas de esas decisiones?

“Primero, creo que Jenji y el equipo de escritores son increíbles por lo que están haciendo. Están escribiendo en forma brillante sobre los desvalidos y mostrando que son más que estereotipos. Así que ha sido un privilegio interpretar a esta mujer porque siento que es llevada por la verdad. Hay mujeres afuera que constantemente están entrando y saliendo de prisión, luchan y tienen una prisión personal muy profunda con la que están lidiando. Y contar esa historia y mostrar que ella es más que sólo un montón de risas y morisquetas ha sido un desafío para mi”.

Y mostrar que su verdadero infierno está afuera ¿no?

Así es. El verdadero infierno está afuera. Estar en prisión, de hecho, fue mejor para ella porque se ha dado cuenta cómo funcionan las cosas. Que ella necesita ese tipo de disciplina o ese tipo de restricciones. Ella se ha dado cuenta de los ins y outs de esta prisión y siente que la dirige, que es la presidente de la cárcel. Encuentra que ha funcionado para ella, pero también está lidiando con su prisión interna más que la externa. Ha sido genial interpretarla y estoy emocionada por ver hacia donde va en la temporada 2 y averiguar más”.

            —“No puedo creer que ella sale de la prisión… “— interrumpe Biggs, provocando de nuevo hilaridad,

Para Danielle, el mayor desafío de encarnar a Taystee es permanecer honesta y no profundizar en el fácil estereotipo de la “mujer negra pícara”. “Eso a mi no me interesa”, señala. “Estoy interesada en contar una historia verdadera y no buscar las risas todo el tiempo. Es desafiante porque todos queremos que guste. Sólo espero que la gente vea un personaje bien delineado con el cual se puedan identificar y que vean su humanidad”, concluye.

Biggs interrumpe de nuevo

            —“Desde mi perspectiva… No he visto el show, obviamente…” —. Nuevas risas, pero esta vez se pone a tono.

            —“No, en serio”— se dirige a Danielle — “Tu personaje es muy accesible, muy agradable y no es sólo para generar risa como personaje en escena… sé lo que estás diciendo. Taystee es como…

            —“Ella es el alma de la fiesta…”— responde.

            —“Si, si. Ella es el alma de la fiesta. Ella es la fiesta, ¿sabes? Si es que puede haber una fiesta ahí dentro…” — aclara Biggs. — “y eso es también por el guión. Entre Danielle y el guión hay tanta gravedad y una suerte de seriedad para jugar, como también momentos livianos. Creo que esa es la belleza del show en general. Creo que Jenji lo hace mejor que nadie. Le acierta a esa especie de fino equilibrio entre estos dos mundos y lo que queda es ese tono específico. Si ves “Weeds”, era muy específico. Y en este show hay también un tono muy específico”.

            —“Porque Jenji realmente reconoce que la comedia es una manera de soportar” — complementa Brooks — “Es una manera en la que podemos atravesar situaciones y enfrentarlas. Especialmente mi personaje. Ella se da cuenta que ésta es la única forma, porque su vida fuera de la prisión es peor, así que se dice ‘es la única manera en que voy a sobrevivir’”.

El intercambio de opiniones es permanente. Cada vez que se le asoma una risita nerviosa, la voz de Danielle sube el volumen, pero vuelve a ser calmada cuando sus argumentos son serios. Jason Biggs continúa.

            —“¿Sabes que estaba pensando? ¿Sabes cuál es un gran ejemplo de esto? Pennsatucky, interpretada por Taryn Manning, súper-cristiana, ése es un tipo de personaje escalofriante, pero divertido. Es decir, es tan loca que llega a ser divertida, pero es escalofriante también. Para mí esa es la personificación perfecta del tipo de tono que es único en un show como éste. En un minuto estás riendo y al siguiente minuto estás ‘por la mierda, ella es terrorífica ¿qué es lo que va a hacer?’”.

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Jason ¿Fue difícil para ti definir esta serie? Al ser dramedia ¿Es más comedia que drama para ti, o es más drama que comedia?

“Para mí es más drama. Y es por lo que sé sobre comedia, lo que solía hacer en forma de comedia, que es más genérica, es más, a falta de una mejor palabra, más obvia en donde está el chiste. Esto es más situacional”.

¿Entonces fue más difícil para ti lidiar con un rol no-cómico en vez de lo que estabas habituado?

“Si lo fue. Aparte de Jenji y Netflix y de la alta calidad del show, estaba este rol y el desafío que iba a ser. He hecho mucho drama, pero no recientemente y en términos de la comedia que he hecho, ustedes algo han visto, creo, es un tipo distinto de comedia. Siempre he creído que, incluso las películas de ‘American Pie’, la razón por las cuales realmente funcionaron es porque los personajes fueron básicamente identificables. Traté de hacer a Jim lo más real y aterrizado posible aún sabiendo que las situaciones iban a ser tan grandes y estrafalarias. Mi meta fue siempre hacerlo lo más humano posible y así quedaba bastante claro en dónde estaba el chiste. Con Larry no es tan claro. Yo vendría y haría mis escenas que para mí se sentirían dramáticas. Pero nuestro director, Michael Trim, e incluso Jenji, estarían dándome indicaciones para que fueran más o menos divertidas. Ellos dirían algo así como ‘pon un chiste aquí, intenta esto acá. Eso es quizás más gracioso’ y yo diría ‘¿Gracioso?, pensé que era un escena dramática?’”

El que a Biggs se le asocie a la comedia es inevitable. En el pasado, más de alguno de sus personajes ha tenido que aparecer en situaciones absurdas como le pasó a Jim en “American Reunion” (2012).

“Yo no tengo ningún problema en cuanto a hacer ese tipo de escenas, si es que creo que son graciosas. Si pienso que podría hacer reír a la gente, haría lo que fuera, literalmente lo que fuera. Ya saben, en el último filme estuve completamente desnudo y apreté mi pene contra una tapa transparente, así que realmente no sé qué más me queda por hacer”.

Biggs admite que, para él, la comedia es como una máscara que lo protege mientras deja expuesto a su personaje. “Cuando hago esas escenas, me siento a salvo, como si en verdad estuviera protegido, porque no soy yo. Es este loco personaje y es esta cosa. Voy a obtener risas, voy a obtener validación. ¿Quieren saber cuándo me siento incómodo? Cuando Larry tuvo que llevar a Piper hasta la prisión, yo pensé que me iba a quedar sin habla. Esa fue mi primera escena que filmamos en la serie. Mi primer día y estaba hecho un atado de nervios. Me estaba cagando de miedo. ‘Aquí tengo que estar serio’ ‘¿Debo llorar?’ ‘No voy a llorar ni una mierda’ ‘¿Cómo voy a meterme en este lugar’. Este show es una serie de desafíos completamente nueva, totalmente fuera de mi área de confort. Y me encanta por eso”.

El drama no le es ajeno a Larry. Él es la ventana de Piper, pero el sacrificio de la situación lo convierte en un prisionero. “Él está como atrapado. Vive la vida casi de una persona soltera. Su prometida ha sido apartada de su lado, pero sobre eso, obviamente, él no puede hacer nada y finalmente se convierte en una víctima”, explica Biggs. “La pregunta que surge, al menos para mí, es si se le está permitido ser egoísta ¿por qué no lo puede ser? El necesita cuidarse. Necesita sobrevivir afuera de la misma forma en que Piper necesita resolver como sobrevivir adentro. Me encanta esa especie de tira y afloja en las cuerdas de su relación y eso va a ser un trazado en toda la serie, en tanto me tengan en el show, el cual se resume como ¿‘podrá esa relación sobrevivir? ¿podrán pasar la prueba? ¿Hay suficiente fe por parte de ambos personajes para sobrevivir esta loca prueba?”

Jason Biggs tuvo la oportunidad de compartir con el verdadero Larry, junto a Piper durante un viaje a la ciudad de Toronto. Y aunque no le preguntó detalles íntimos sobre su relación, si pudo sacar una valiosa conclusión. “Es un tipo realmente cool. Y oigan esto, así como Piper tiene su historia, ya saben, Larry tiene la suya”.

Siendo la filmación de su primera escena en la serie una incómoda experiencia, Biggs al menos pudo contar con el apoyo de su compañera Taylor Schilling con quien desarrollo una química especial, pese a no compartir muchas escenas juntos.

“Ella no pudo haber sido más increíble. Nosotros también hicimos química cuando leímos una escena durante mi audición. La química no se puede fabricar. O está ahí o no está. No tiene que ver si frecuentas o no a la persona sino más bien si la tienes o no la tienes. Y nosotros simplemente la tenemos. Ella es grandiosa, realmente cálida y muy generosa como actriz y compañera de escena. Es increíblemente talentosa. Ella arremete con su rol. No sé qué les parece a ustedes, pero ella no es menos que espectacular en su papel”.

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La diversidad naranja

Una de las características de la serie, por un lado, es la gran cantidad de temas en profundidad que abarcan los guiones y , por otro lado, la descripción gráfica de las relaciones entre los personajes, incluyendo aspectos difíciles como su sexualidad.

Danielle y Jason, ¿Que piensan sobre interpretar respectivamente uno de los pocos personajes heterosexuales* en la serie?

*Utilizo la palabra “straight”, la cual es coloquial y ambigua.

            —“¿Cuando dices ‘straight’ quieres decir heterosexual?— me pregunta Biggs.

Le respondo que sí.

            — “Una de las cosas que me encantan de la serie es que es muy diversa. Es decir, yo puedo ser algo así como un personaje ‘Straight’”—se refiere a heterosexual— “con y sin comillas, ya sabes, pues Larry es como un tipo estrecho de mente”. — se refiere a otro significado de Straight— “A medida que el show avanza el crece y se vuelve más complicado. Yo amo ser parte de un show en el que tenemos, para empezar, todo tipo de razas, pero también lesbianas, mujeres con quizás vibra lésbica, mujeres que no son lesbianas pero experimentan, una transgénero. Creo que Laverne (Laverne Cox) es una genio asombrosa y yo la adoro. Es show es diverso e increíble y me encanta formar parte de eso”.

Hablando sobre Laverne Cox, la famosa estrella transgénero estadounidense que interpreta a la reclusa Sophia Burset, Biggs nos confirma un rumor respecto al increíble efecto de transformación visto en el capítulo 3.

¿Quién interpreta la versión masculina de Sophia?

            —“Ese es su hermano gemelo”— nos cuenta Biggs.

            —Si, son gemelos. El episodio 3 fue increíble— confirma Brooks.

El hermano de Laverne Cox no es actor, sino un famoso cantante y músico llamado M Lamar, quien accedió a personificar la versión original de su hermana a petición de la directora Jodie Foster, quien se hizo cargo del episodio 3 “Lesbian Request Denied” (“Solicitud lésbica rechazada”). Foster no consideraba a Laverne lo suficientemente masculina para poder desarrollar el papel con éxito. El perfeccionismo de Foster dejó huella en los actores.

“Ella es increíble”, declara Brooks, “porque ella ha estado en este negocio por tanto tiempo como actriz. Ella sabe como hablar el idioma del actor, por eso es tan fácil trabajar con ella. Es muy calmada y relajada. Te pone a ti en calma, porque como ella sabe lo que hace, tu sientes que sabes lo que haces”.

Por su parte Biggs destaca su especificidad. “Yo realmente trataba de interpretar a mi personaje de la manera más natural y real como fuera posible, y ella encontraba pequeñas cositas minúsculas que podía cambiar. Por ejemplo, la escena del refrigerador. Estoy hablando por teléfono, que de por sí hacer escenas de teléfono es algo difícil. Ella me puso reordenando cosas en el refrigerador y luego dice ‘quizás si pusieras algo en el refrigerador’, luego ‘ponlo, pero no en ése lugar’, ‘Quizás no es así como funcionaría’, ‘mejor de este modo que así sí funciona’ y me tiene haciendo todo esto mientras hablo por teléfono… tan solo esa pequeña indicación, cambiaba para mi toda la escena. Y yo pensaba ‘hombre, ella es buena’, poniendo énfasis en ‘bueeena’”.

Al igual que con Taylor Schilling y Piper Kerman, las alabanzas para el resto del reparto de actrices no se hicieron esperar. Para Danielle Brooks, la calidad de la experiencia se basó en la diversidad.

“La mejor parte de estar en el set es cuando todas estábamos ahí, como en las escenas de la cafetería, ustedes verán, no sé en qué parte van de la serie, pero cada vez que estamos juntas debemos recordarnos que somos profesionales, por que nos divertimos mucho”, recuerda.

“Debo agregar”, dice Jason Biggs, “que aunque no me ha tocado trabajar con ninguna de ellas, ya que la mayoría de mis escenas de prisión son con Taylor, hubo días en que llegaba, tenía una escena como visita en la prisión y nos cruzábamos y a veces me escabullía y las veía hacer una escena. Y era tan divertido verlas trabajar. Se veía que todas lo estaban pasando tan jodidamente bien, que me ponía celoso”.

Danielle Brooks nos explica que para su personaje se necesitaban dos elementos, uno, el sentido del humor, que ya lo poseía en forma natural. Y dos, un verosímil comportamiento en prisión. Para preparar su rol, Brooks no tenía intenciones de visitar una prisión, por lo que se dedicó a estudiar el libro de Kerman, así como ver reality shows carcelarios que transmiten en la televisión estadounidense.

En el caso de Larry, Biggs sólo tuvo fe en el material. “No hubo mucho más que hacer. Encontré la historia de Larry, el arco de Larry, las complicaciones de Larry y su viaje. Se que todas estas palabras suenan a cursilería de actores, pero fue así de obvio para mi. Fue muy claro adónde estaba yendo y en qué se iba a convertir su dilema y dónde iban a estar las tensiones. Sólo traté de explorar eso, tuve maravillosos directores, incluyendo a Jodie Foster a quien sólo hay que dedicarse a escucharla”.

Piper and Larry reunite under Thompson's watch

La constante Netflix

A estas alturas, la opinión es generalizada. A juicio de Brooks y Biggs, Netflix marca dos diferencias importantes: una de ellas es la libertad creativa en sus contenidos originales. Biggs señala: “Netflix está diciendo ‘chicos, creemos que ustedes, son sorprendentes y les vamos a dar algo de libertad para que hagan sus shows’. Y ese es un lujo que en otros lugares no se puede dar. Empieza ahí y nos llega por chorreo a nosotros en el set. Y definitivamente lo sientes”.

La segunda ya clásica diferencia es la sensación de ser parte de una película continua de 13 horas. “Filmar eso fue realmente interesante”— afirma Biggs— “Nunca había experimentado algo así. Fue realmente divertido y además hubo libertad para eso. Libertad para realmente aprender de este personaje sobre ese período de tiempo”.

Brooks complementa. “Y además existe la libertad que se le permite tener al consumidor, lo que creo es también muy innovador. Yo no tengo una TV. Yo veo todas mis cosas en mi computador. Así que tengo esa libertad de decir ‘no lo voy a ver hoy, lo voy a ver mañana’ o ‘quiero ver 8 episodios’”.

Debido a su corta carrera, Danielle Brooks no tiene puntos de referencia para comparar uno u otro sistema de realización televisiva o cinematográfica o su feedback. No ocurre lo mismo con Jason Biggs, quien entre cine y TV ya tiene más de 30 títulos en el cuerpo. “’American Pie’ fue parte de, ya saben, la cultura pop. No voy a sonar modesto pero, fue icónico en un sentido. Sentí eso cuando fui parte de ello. Cuando los fans reaccionaron, lo sentí así. Y ésta es la primera vez, desde entonces, en que realmente siento que estoy marcando un precedente”. Biggs reconoce que las redes sociales también marcan diferencia: “Yo no tenía Twitter cuando ‘American Pie’ se estrenó hace 15 años. Ahora realmente estoy logrando ver, ya saben, las reacciones de la gente”.

Tanto Danielle Brooks, como Jason Biggs coinciden en que Netflix ha logrado, gracias a su política creativa, conseguir credibilidad dentro de la industria y los consumidores.

—“La gente está respondiendo — agrega Brooks—“la serie la están viendo en una pasada, un episodio tras otro. He leído tweets que dicen ‘la estoy viendo por segunda vez’…

Esa es probablemente mi mamá…— concluye Biggs.

¿Entonces ambos están conscientes que, quizás (no tengo las cifras) pero quizás su audiencia es mucho mas amplia…?

—“70 millones”— lanza Biggs muy serio.—“70 millones de personas, sólo esta mañana vieron el episo… estoy bromeando…

Todos ríen. Lo dijo tan serio que me la estaba creyendo, pese a que en realidad es muy pronto para saber estadísticas oficiales. Prosigo.

Me imaginaba que bromeabas, porque en cierto modo es un misterio, nadie tiene claro, públicamente, cual es el número en términos de audiencia…

—“De nuevo, la palabra libertad”— me responde Brooks. —“Conlleva mucha presión (en realidad sólo puedo hablar por mi como actriz) tener que pensar sobre cosas como números de audiencia o si vamos a poder continuar. Es decir, sabemos que tenemos una temporada 2 lo cual es maravilloso, siendo que la primera temporada acaba de aparecer. Entonces eso nos permite poder hacer el trabajo con calma…”

—”…y confianza”— dice Biggs.

”Y confianza. Y creo que es increíble para todos los demás también”.

Ambos actores valoran que la audiencia tenga alternativas a programas que no son condenados por los vaivenes del rating, pues así no se pone en jaque la buena fe y el tiempo invertido del público. Jason Biggs es tajante: “en Netflix creyeron tanto en show, que pensaron que a la audiencia le gustaría, y quisieron que la audiencia supiera ‘no se preocupen. Inviertan, involúcrense. La serie regresará, podrán volver a ver las historias de estos personajes otra vez’. Eso es algo genial”.

©Hugo Díaz