Si Ud. no ha visto los últimos capítulos de la quinta temporada, o definitivamente no ha visto “Breaking Bad” absténgase de leer el artículo de Felipe “Pinkman” Tapia, el empleado del mes que está apunto de transformarse el mandamás de Cinetvymas, siguiendo los pasos de su mentor Walt…

“Breaking Bad” no arrasó en los premios Emmy del domingo 22, pero sí obtuvo el premio a la mejor serie de drama, y aunque Bryan Cranston nuevamente no obtuvo el merecido galardón, estuvo entre los favoritos por su impecable personificación del profesor Walter White. En fin, la serie está punto de terminar, por lo que he querido hacer una revisión de pies forzados en la historia. No con el propósito de destruirla, sino por el contrario, porque “Breaking Bad” ha alcanzado una calidad narrativa que muchas películas quisieran, en las actuaciones, en el manejo del lenguaje audiovisual, en el desarrollo de los acontecimientos, que ha vuelto que los pequeños detalles sean más importantes que nunca.

El hecho de que Jesse nunca haya dejado de llamar Mr. White a Walter, la escena en la que Walter se siente opacado cuando Hank le cuenta sus hazañas policiales a Walter Junior, que Todd haya conservado la araña de Drew, que Walt conozca el nombre científico del gas mostaza y Hank no, son algunos de los miles de ejemplos que confirman que “Breaking Bad” nos enseñó a esperar mucho de los detalles. Los objetos cotidianos también han cobrado relevancia en la historia. El cuchillo con el que Skyler amenaza a Walt, el osito que se cae del avión del accidente, la dentadura de Tuco, el sombrero de Heisenberg, no solo aparecen por salir, en un mundo audiovisual que nos tiene mal acostumbrados al efectismo, al relleno, a la apariencia y a lo superfluo.

Por este motivo, es que en “Breaking Bad” hay algunos pies forzados que en otras series no importarían. Pero cuando se alcanza un nivel de calidad tan alto, en el que los detalles son tan minuciosos, estos bugs narrativos se tornan más notorios. Sin empañar la serie en su totalidad, solo deseo referirme a ellos pensando en que alguien más los debe haber notado, y para comprobar que, si nos molestan, es porque la serie está muy bien hecha, y nos ha dejado un listón muy alto en la manera de contar historias.

Si usted considera que soy un viejo jodido, que alego por alegar, hágalo, descargue su furia, insúlteme, es la gracia de Internet. Pero recuerde que así y todo soy más feliz que usted.

  • La foto de Gonzo muerto: en la segunda temporada Hank le manda una foto con su celular a Walter, mostrándole el cadáver de Gonzo, a modo de humorada. Ello permite advertirle a Walt y Jesse de que deben deshacerse de Tuco antes de que él los mate, por lo que preparan la famosa ricina. Consideré esto un pie forzado, porque por mucho compadrazgo que haya entre cuñados, uno no anda mandando fotos de tipos muertos, sobre todo Hank, que es un tipo muy profesional dentro de su personalidad alegre. Y si lo hiciera, de todos los cadáveres que escogió, fue justo uno que involucraba a las actividades ilegales de Walt. Incluso para “Breaking Bad”, en el que el azar y la coincidencia tienen un rol fundamental (Como el notable encuentro en un bar de Walt y el padre de Jane), me provocó algo de ruido.
  • Huell el presdigitador: Que Huell le haya logrado quitar la caja de cigarros a Jesse en unos segundos es pasable. Pero que además haya sacado el cigarro de ricina y le haya dejado los cigarros de vuelta al segundo cocinero más famoso de Metanfetamina, parece una tarea hercúlea para alguien que no se caracteriza precisamente por sus dedos ágiles y su velocidad. Además, que Walt haya deducido que esto pondría a Jesse en contra de Gus y a favor suyo, es un tanto arriesgado.
  • El famoso libro de Gale: Es verdad, a veces las cosas importantes pasan porque sí, sin que uno pueda intervenir en ello. Que Hank iba a pillar a Walt, estaba predestinado y de alguna forma, lo esperábamos (Sobre todo en una quinta temporada en la que Walt se pasó su sentido de la moral por el que te jedi). Pero después de que alguien tan inteligente como Walt tomó tantas precauciones, llegando a matar a diez tipos de una, borrar un computador con imanes y dejar un vehículo sin rastro; el haber dejado el libro de tu colega fabricante de drogas en el baño de tu casa que frecuentemente visita tu cuñado de la DEA, parece una merma en tu capacidad intelectual que solo el cáncer podría explicar. El hecho de que todo esto haya ocurrido en un clima de borrón y cuenta nueva familiar demasiado abrupto para toda la mierda acumulada que habíamos visto, solo lo hizo más impactante.
  • Delincuentes antidrogas: Nuevamente, Huell destacando por sus habilidades manuales. Es verdad que se necesitaba de una manera en la que Jesse averiguara quién envenenó a Brock. Esta vez no resulta increíble que Huell le haya quitado la marihuana a Jesse. Lo que sí resulta raro, aunque no del todo improbable, es que haya existido la necesidad de quitársela. Saul estaba preocupado (Quién no, en su lugar) de que la camioneta no se llevara a Jesse por estar volado. Pero para ser una organización clandestina que te cobra 125.000 dólares por hacerte desaparecer y darte una nueva vida, todo ello en la clandestinidad y pasándote a buscar en una camioneta en la carretera, es demasiado intransigente con actividades ilegales mucho menos graves, como por ejemplo fumarte un pito ¡El tipo ya pagó sus 125 mil! ¿Qué más da si está lúcido, volado o en hongos? ¡Que son 125 mil, caramba!

Como dije antes, estas pequeñas falencias no reducen, sino refuerzan, el hecho de que “Breaking Bad” es una de las mejores series que se han hecho. Cada uno de los hechos están inteligentemente encadenados, y lo que actualmente está pasando en los últimos dos capítulos no es sino el resultado de una construcción narrativa increíblemente minuciosa, llevada a cabo a lo largo de cinco temporadas que pudieron alargarse por el éxito, pero gracias al cielo no pasó. Como audiencia, nos enseñaron y acostumbraron a fijarnos en los pequeños detalles, al punto que podemos detectar mínimos herrores ¡Aaah, como ese que acabo de poner, se escribe “errores”, no “herrores”! ¿Lo notaron? ¡Tienen que fijarse, pues!

En otras series, los pies forzados que describí (Y con los que pueden o no estar de acuerdo) habrían sido la norma. Acá, son la excepción.

El capítulo final de “Breaking Bad” será de larga duración. Estén atentos, porque en Cinetvymas haremos un artículo para aquella ocasión.

©Por Felipe Tapia, un crítico irreemplazable, no importa cuántos castings hagan para suplirlo.