Como no recordar esta divertida serie que se emitió entre 1990 y 1996, sobre un muchacho (Will Smith) de Filadelfia a quien su madre envía a vivir con unos parientes ricos de Bel-Air, en Los Ángeles.

En el último episodio la familia Banks se despide de la mansión después de venderla. Así comienza una nueva etapa para todos, cada uno por separado.

Phil, Vivian y Nicky se van a vivir a otro estado. Geoffrey tiene pensado volver a Londres, mientras Hilary y Ashley se trasladan a Nueva York por trabajo. Nuestro querido Carlton en cambio se irá a Princeton. El único que no tiene idea sobre qué hacer con su vida es Will, quien al final decide quedarse en Filadelfia y terminar sus estudios.

El episodio termina con nuestro protagonista solo en el salón principal de la casa con mucha pena, hasta que al final decide apagar las luces de la mansión que se convirtió en su hogar durante los últimos años. “Maldita sea Carlton, cuánto te voy a echar de menos” es lo último que dice…

Y para pasar un poco la pena, en el último episodio no podía faltar el Carlton Dance…