airplane-6Leslie fue uno de esos tantos actores gringos que tuvieron sus quince minutos de gloria ¿Pero qué quince minutos! Fue uno de los personajes más representativos de ese género de humor gringo estúpido y absurdo que fue tan popular a finales de los ochenta y durante los noventa. Participó en varias películas que la traducción latina insistía en nombrar con ¿Y dónde está…(ponga acá el policía, piloto, exorcista, etc.)?

Son de esas películas que no necesitan la lógica. Películas modestas, de aspiraciones poco ambiciosas, que no aspiran a ser aplaudidas por la crítica, incluso ni a ser éxito de taquilla.  Pero son películas necesarias y disfrutables. Lo cual a mi juicio ya es mucho, ya que yo no me considero merecedor de ninguno de esos dos adjetivos.

Leslie Nielsen en su época fue sinónimo de ridículo, de parodia, de chiste tonto. En sus películas causaba más problemas de los que solucionaba (¿Solucionaba problemas? ¿Cuándo?). El teniente Frank Drebin del escuadrón de policía era el clásico policía que no temía actuar fuera de la ley, le causaba más de un dolor de cabeza, se le quitaba el caso pero finalmente salvaba la situación y se nos mostraba, una vez más, que el personaje incompetente y chambón en el fondo tiene un buen corazón. Y eso es lo que importa. Por eso se quedaba con la mujer treinta años más joven. Tal vez por eso sus películas gustaban tanto la gente. Parodiaba con inusitada facilidad los clichés del género policial, terror, acción, todos. Pero sus personajes lo bendijeron- o maldijeron- con un prestigio de actor humorístico del que fue incapaz de desembarazarse. Y a Lez le pasó lo mismo que a muchos actores populares: Leslie Nielsen siempre hacía de Leslie Nielsen.

Su carrera se mantuvo por lo general en el mismo género, y se nos privó de la oportunidad de verlo en otro tipo de roles (Habría sido difícil o imposible verlo en un papel serio). Pero a la vez, nos abandonamos a la grata risa rápida, sin culpas, por el puro gusto de reír y disfrutar una buena película humorística. Y eso para mí es un logro mayúsculo. Su carrera está llena de notables escenas de humor negro y enfermizo del bueno.

Por ese logro menor y mayor al mismo tiempo, es que siento su pérdida. Descansa en paz, Leslie.

Por Felipe Tapia.