Te contamos qué tal estuvo la Comic Con Chile 2015

Y este año la quinta versión de la famosa Comic Con Chile fue en un lugar completamente distinto, más apartado que en la clásica Estación Mapocho. La renombrada convención de comics, series, videojuegos, cine y ñoñeces varias se realizó en Espacio Riesco. Uno podría pensar que por estar tan a trasmano la concurrencia iba a disminuir, pero no fue así: el lugar se llenó de superhéroes, zombies, Michnonnes, Doctores Whos, Marios y Luigis, Harley Quinns, y otros personajes que conforman la cultura de masas que suele congregar este evento. En fin, la pesadilla de cualquier intelectual.

Si bien a estas alturas el nombre Comic Con es solo una etiqueta (“Sitiados”, los videojuegos y “Star Wars” poco tienen que ver con el comic), este año los invitados estaban, de alguna u otra manera, mucho más relacionados con el comic que en los eventos pretéritos. Ey, que no me estoy quejando, fue fabuloso que hayan traído a Christopher Lloyd el año pasado. Pero sin duda este año los comics tuvieron más protagonismo que nunca ¿No me creen?

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En primer lugar, David Lloyd, una joya de invitado, probablemente lo mejor que se ha traído a Chile de autores de comics. Lo más parecido que tendremos a Alan Moore en nuestro país. Lloyd ilustró comics de “Doctor Who”, “Hellblazer” (El comic protagonizado por John Constantine) y la aclamada y adaptada al cine V de Vendetta. Si eso no es un invitado de lujo, entonces no sé qué carajo lo es, perdónenme. Y si fuiste a ver a Darth Maul y te perdiste a este figurón, me das pena y rabia.

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Luego, tuvimos a Chad Coleman. Mejor conocido como Tyresse. ¿Qué no se lo habían comido los zombies? No, sobrevivió y vino a Chile, aunque como estrellita, y sacarse una foto con él era tan caro como difícil verlo en persona. Y pese a que es el actor de una serie, hay que recordar que “The Walking Dead” es la adaptación de una historieta. Así que vamos sumando.

Luego, estuvo Kevin Sussman. Stuart de “The Big Bang theory”. Sí, ya sé que este personaje no es de comic, pero está estrechamente ligado al medio, ya que en la serie ñoña es nada más y nada menos que el dueño de la tienda de comics que los cuatro protagonistas visitan a menudo, así que gran parte de las referencias y alusiones de comics en la serie hay que agradecérselas a este personaje.

Por último, Ray Park. Darth Maul. Sí, el villano menos trascendente y con menos diálogo que Hodor o Groot. Pero bueno ¿Qué esperaban? ¿A Harrison Ford? ¿A Liam Neeson? Ellos tienen mejores cosas que hacer, manga de ñoños disfrazados.

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Y por supuesto, mucho dibujantes más, concursos, exposiciones de juguetes, animaciones, talentos chilenos, stands de comics y libros, y hasta el Trono de Hierro en el que te podías sentar. Aunque a estas alturas, no sé quién querría sentarse en él, dado que los reyes de Los Siete Reinos duran menos que Yamcha (¡Jajaja! ¿Les gustó la talla ñoña? ¡Durai menos que Yamcha, weón!)

Quizá el punto flaco de esta Comic Con fue lo amarrete y tacaño que fueron con estos espectaculares invitados. Sabemos que esto no es caridad y que los artistas no vienen acá por bolitas de dulces, y que la organización del evento y bla blá bla. Pero en la Comic Con pasada podías ver a los suertudos fotografiándose con el Doc Brown, aunque sea de lejos. En esta ocasión, a Tyresse lo tenían encerrado bajo siete llaves, y si pagaste por una foto o un autógrafo, te llevaban a una pieza escondida a salvo de toda la chusma ¿Era para tanto? ¿Qué, acaso creen que nos lo íbamos a comer? ¿Por quién nos toman, por walkers? No nos da ni pa walnerds ¡Jajaja, otra magnífica talla que se me ocurrió! No saben la cantidad de mujeres que me he llevado a la cama con esos chistes ingeniosos. En el mundo de mi imaginación, claro, pero cuenta igual.

El año pasado, al terminar la charla de Jon Bogdanove, podías acercarte a él para que firmara tu “Muerte de Superman” o “Cuatro Fantásticos Vs. X-Men”. En esta ocasión, se llevaron ligerito a David Lloyd, como si tuviéramos la peste bubónica o fuésemos los hombres de piedra de “Game of Thrones”. Si querías su firma, tenías que ¡Adivinen! Pagar. Por suerte, este servidor lo persiguió por los pasillos y consiguió, a punta de amenazas, que le firmaran su “V de Vendetta”. Claro, ahora tengo una orden de restricción de David Lloyd, pero valió la pena. Si las mujeres me hicieran caso, podría pagar la educación de mis hijos con estas joyitas.

En fin, una jornada que duró tres días y que si eres fan del medio o de alguno de los productos que evocan, es difícil pasarlo mal. Uno esperaría lo de siempre, menos usurería, más dádivas para los devotos fans, pero bueno, mientras la gente siga pagando cien lucas por un recital de dos horas, en comparación nos seguirá pareciendo conveniente.

Por Felipe Tapia, disponible para autografiar escotes.