Cuando supe que se iba a hacer una adaptación de la historieta Tintin, y que Spielberg estaría involucrado en el proyecto, me asusté. Lo reconozco, me bajó todo el snob, que it’s too mainstream, etc. Pero con justificada razón. Como ahora los productores han puesto el ojo en los comics como una oportunidad de vender bazofia transgresora, temo cada vez que se anuncia uno de estos títulos. Me esperaba otro Ásterix u otro Dragonball Evolution. Cuando supe que iba a ser hecha en formato CGI, me tranquilicé. Y cuando vi la película, me autoreté por ser tan prejuicioso.

El filme parte con una simpática secuencia animada, para luego trasladarnos a la primera escena en la que Hergé está dibujando un retrato de Tintin. El autor dentro de la obra conociendo a su personaje, al estilo Unamuno.

La película es una historia muy entretenida, con una estética que no molesta y es hasta simpática, y aunque cambia muchas cosas con respecto al original, sigue siendo una historia bien contada. Eficazmente logra combinar El Secreto del Unicornio y El Cangrejo de las Pinzas de Oro y que la historia siga teniendo sentido. Además, incluso lograron meter a la Bianca Castafiore sin que sea un pie forzado, eso fue una grata sorpresa que no esperaba. El único del elenco que faltó fue el Profesor Tornasol, pero se agradece que no lo hubiesen metido de manera forzada para aprovecharlo mejor en una secuela. Quizá lo único extraño fue haber puesto al señor Sakharine como villano, quien en la historieta original es un pan de Dios, y se sacó a los hermanos Pájaro, los antagonistas originales.

Las escenas de acción combinan lo mejor de la hiperactividad caricaturesca y la vertiginosa acción del cine actual, con buenos resultados. Sin embargo, como es la costumbre, no puedo irme sin antes vomitar algo de veneno, por puro dármelas de díscolo y rebelde. En primer lugar, la historia de los carteristas acá aporta poco y nada, a diferencia del comic, que era uno de los eventos cruciales para el desarrollo de la trama en la que los pergaminos eran robados constantemente y nadie sabía quién los tenía. Acá sabemos eso todo el rato, restándole una buena cuota de misterio a la película. Además se perdió el chiste (Uno de los mejores de la historia) en el que le robaban todo el tiempo las carteras a Hernández y Fernández. De hecho era lo que justificaba la participación de esos personajes, que acá hasta llegan a quedar bien parados. El personaje del Capitán Haddock es retratado como un borracho idiota y patético, sin fuerza de voluntad, lo que en parte es cierto, pero acá se le privó del aguerrido carácter que ostenta en el cómic y pasó a ser la caricatura de un alcohólico en rehabilitación, con mucho menos carisma que el personaje de la historieta.

Y por último, el clímax de la película nos regala una innecesaria moraleja hollywoodense, cuando Tintin se da por vencido y el Capitán Haddock le dice que nunca hay que rendirse, con un discursillo lleno de lugares comunes e inapropiado para el Capitán, con lo que Tintin recapacita y decide seguir adelante. No necesitábamos esa escena,  ya  sabemos que hay que ser perseverante para triunfar en la vida, gracias.

Pese a esos detalles que señalé para puro joder, la película es muy respetuosa del personaje, lo que en estos tiempos es un lujo, y además está muy bien narrada. La dejaron listeilor para la secuela, y esta vez la espero con ansias, sin prejuicios.

Por el nuevo dueño de cineTv & más: Felipe Tapia.