“Temple de acero” se suma a la larga, e innecesaria, lista de remakes que el cine de Hollywood nos ofrece cada año. Son los hermanos Ethan y Joel Coen los que presentan un nuevo acercamiento al ya extinto género western adaptando la novela de Charles Portis “True Grit”, novela que ya había sido llevada al cine en 1969 por Henry Hataway, y que fue protagonizada por John Wayne, el héroe del western por antonomasia.

Los Coen han declarado que la película de Hataway la vieron una vez cuando eran pequeños, lo que en realidad les interesaba era el mundo que planteaba la novela de Portis más que la película de Hataway. Viendo ambas películas es fácil percibir sus semejanzas y distancias. “True Grit” de 1969, es una excelente película, un western tardío, crepúscular si se le quiere llamar así, en donde John Wayne da vida a Rooster Cogburn, un obeso, alcohólico y tuerto comisario que es contratado por Mattie Ross para que de con el asesino de su padre, Tom Chaney. A esta búsqueda se sumará LaBoeuf, un Texas Rangers que tendrá más de algún roce con Cogburn.

La premisa de ambas películas es la misma, muchas escenas y diálogos se repiten, eso sí, en esta nueva versión aparece la ácida mirada que define el cine de los Coen. “True Grit” del año 2010 pone muchas veces el acento en la desmitificación del western, y en especial, en la figura del héroe. Los dos hombres de ley se comportan como niños, ahí está la competencia de puntería que realizan frente a una impresionada Mattie Ross, escena que a su vez es una parodia al duelo entre Lee Van Cleef y Clint Eastwood en “Por unos cuantos dólares más”, el spaghetti western que a su vez significó la degeneración, creación y desmitificación de un conjunto de valores acompañado por una estética que el propio John Wayne había ayudado a construir con sus roles de vaquero.

No deja de ser interesante que John Ford en el año 1939 creara una nueva estrella y un nuevo héroe, ese año estrena “La Diligencia” y junto con ello el estrellato de un joven John Wayne, como olvidar ese travelling hacia delante en donde Kid (Wayne) hace girar su rifle en su mano, plano que Henry Hataway repite 30 años después en el enfrentamiento final entre Rooster Cogburn y los delincuentes liderados por Need Pepper (Robert Duval).

Wayne como Rooster Cogburn en el enfrentamiento final

Wayne como Rooster Cogburn en el enfrentamiento final

El final de True Grit del año 69 puede tener un tono más cercano al happy end, pero no hay que pensar y caer fácilmente que se trata de ese trillado y estereotipado final. La película exhibe un viaje en que mucha gente muere, y en donde se insinúa una relación afectiva que va más allá de la amistad entre la pequeña Mattie Roos y el acado Rooster Cogburn.

Antes del final, cuando el Texas Rangers yace muerto, Mattie lo mira de una forma que demuestra todo el pesar por su muerte, una mirada que parece preguntarse si ha válido la pena la búsqueda obsesiva por Chaney.

True Grit de los Coen es más explicita en ese sentido, ya que hay una desdramatización generalizada en su película, ojo, que Hataway también lo hace. Los Coen agudizan y acentúan el final de Hataway, ya que éste es mucho más abierto y libre de interpretación por parte del espectador.

True Grit del 2010, es oscura y triste, Mattie Ross termina con un brazo amputado, amargada, es una soltera que aterroriza con tan solo mirarla. La gran aventura que vive junto a Cogburn y al Texas Rangers no parece haberla convertido en un ser humano mejor, premisa de cualquier relato en donde el héroe sortea las diferentes pruebas a las que se le somete. La soledad del final crece cuando Mattie Ross, ya adulta, busca a Rooster Cogburn en una feria de atracciones, llegando tarde, pues el vaquero había fallecido una semana atrás.

No hay grandes héroes y si los hubo, terminan trabajando en espectáculos de segunda categoría, viejos, borrachos y olvidados. Ese final recuerda en algo al inicio de la excelente “Duelo en alta sierra” (1962) de Sam Peckinpah, en donde sus vaqueros ya no son lo que solían ser, su tiempo ya pasó y su vida se ha transformado en re-crear lo que, en teoría, fue un pasado glorioso…

No pierdan la oportunidad de ver la versión original, Henry Hataway se las trae, John Wayne está sobervio y la actriz que interpreta a Mattie Ross, Kim Darby, no tiene nada que envidiarla a Hailee Steinfeld.