Hace poco caminaba por la calle y unas guapas jóvenes me entregaron unos flyer, acompañadas de un tipo con un disfraz de perro. Al ver al acalorado individuo, recordé mi época de trabajos humillantes y mal pagados. Suerte que ahora evolucioné y disfruto de un trabajo no humillante y mal pagado. La campaña publicitaria anunciaba la nueva serie de FX, “Wilfred”. El show es una comedia distinta a lo predominante estos días. Elijah Wood encarna a Ryan, un tipo común y corriente, mediocre y fracasado como él solo. Del tipo de personas que se arrepienten más de lo que no hizo que de lo que hizo. Pero su conformista modo de vida va a sufrir un cambio al entablar amistad con Wilfred, el perro de su vecina. Marihuanero, manipulador e irreverente, Wilfred el perro le hará la vida imposible a su amigo, metiéndolo en un montón de problemas que él solía evitar. Aún así, Ryan comenzará a descubrir que gracias a esos problemas está recién comenzando a vivir de verdad, pues su constante temor e inseguridad lo mantenía a salvo de lo malo, pero también de lo bueno.

Hasta el momento la serie no parece aportar nada muy nuevo, pues se han visto relatos similares tanto en pantalla chica como grande. Sin embargo, hay un detalle: Wilfred aparece ante los ojos de Ryan como un humano con disfraz de perro, pero ante los ojos de todos los demás es un perro común y corriente, cuadrúpedo, no parlante y normal.

La duda está en si Ryan está con los cables pelados o efectivamente Wilfred tiene alguna clase de superpoder o particularidad mágica que le permite comportarse como un humano frente a su amigo, fumando en bong y adorando las películas de Hugh Grant. O simplemente, que la serie sea un absurdo. Personalmente preferiría esta última alternativa, este tipo de premisas tienden a morir y trivializarse cuando se les da una explicación lógica.

La serie cuenta con ventajas como salirse del humor gringo tradicional que explota clichés o recurre a personajes repetitivos tipo Sheldon Cooper o Charlie Harper que acaban siendo una caricatura de sí mismos y que buscan superarse constantemente, agotando rápidamente al espectador. Hasta ahora el personaje de Wilfred se ha mantenido en un nivel que no llega a molestar. Del mismo modo, Ryan es un personaje que recuerda bastante a Peter Parker o al policía que interpreta Jim Carrey en “Irene, Yo y mi Otro Yo”. El típico papanatas de bajo perfil que evita los conflictos y se ha farreado todas las oportunidades. Pese a los repetitivos elementos, el concepto de la serie es algo nuevo, y el elemento del perro humanoide le añade una mirada distinta a estas archivistas comedias. Seguiremos con detenimiento la relación entre Ryan y Wilfred, el peor amigo del hombre.

Por el Genial Felipe Tapia.