Corría la primavera de 1992 en el condado de Suffolk County, Nueva York, cuando en una noche cualquiera ocurrió un homicidio tan inverosímil como devastador. William Ford, un corpulento afroamericano de 24 años, yacía muerto en la entrada de un taller de vehículos y en los brazos de su mejor amigo, luego de haber recibido un disparo en el tórax a corta distancia a manos del mecánico Mark Reilly. ¿El motivo? Reilly le habría faltado el respeto a la madre de Ford en una discusión debido a que el vehículo de ella llevaba mucho tiempo en el taller. William, según el testimonio de su mejor amigo, fue solo a reprenderlo por el hecho, aprovechando su intimidante apariencia física. La discusión no alcanzó siquiera a comenzar cuando Reilly fue hasta el fondo del taller a buscar el arma de fuego. El resto es historia.

Este documental, realizado el año 2017, no solo relata los hechos del homicidio, sino que comienza dando un completo contexto a la historia de la familia Ford, desde el matrimonio de los padres de William hasta el intento de desempolvar el caso en busca de justicia, ya que podemos imaginar sin temor a equivocarnos cual será el resultado de la investigación de un crimen en donde la víctima es un hombre de color y el victimario un hombre blanco. Todo este relato y la forma y manera de abordar cada uno de estos pedacitos de historia se realizan de la forma más íntima y sentida que se puede entregar, ya que el director del documental, Yance Ford, es hermana de la víctima. La carga emocional del director es tal, que logra traspasar la pantalla y convertir al espectador como un integrante más de la familia.

En el aspecto técnico, la obra es una pequeña obra de arte. La historia, que se remonta a décadas atrás, se va contando con el uso de fotografías de papel que se van intercalando sobre una mesa de fondo blanco, y tanto la madre, hermanas y el mejor de sus amigos, rememoran y relatan lo que acontecía en esos años. Así, somos testigos de cómo se conocieron los padres, cuando se casaron, la llegada de los hijos (William era el mayor y Yance la hija del medio), los estudios, los trabajos de papá, y todo lo que la memoria y una fotografía permiten para ir construyendo una sólida historia en orden cronológico. Notables son los primeros planos que Ford hace de su propio rostro al ir contando sus trozos de historia. Aquellos planos en donde predomina el fondo negro y la oscuridad para hablar de su hermano se contraponen al blanco de la cocina que es donde situó a su madre para su íntimo relato tanto de la rica historia familiar como de los macabros retazos de recuerdos acerca de la muerte de su hijo.

Strong Island” fue nominado al Oscar al Mejor Documental en la edición del 2018, y es la primera vez que la Academia nomina a un realizador abiertamente transexual a cualquiera de sus categorías. Yance realiza el documental aún como mujer.

Excelente documental con una técnica exquisita de filmación, con un ritmo pausado y una gran historia familiar. Muy recomendable para los que gustan de casos de homicidio sin resolver, y también para aquellos que están en busca de una identidad al momento de realizar sus propios trabajos audiovisuales.

Escrito por: ©Daniel Bernal

Sígueme en Twitter: @DanielBernalY